Me lo decía mi abuelito


Uno es consciente del valor del dinero únicamente cuando carece de él. No sé, chico, pero es tenerlo entre las manos y su poder cegador consigue que te olvides de todo lo que no sea tu cartera y el puestecillo que tienes al lado para "invertirlo".

Únicamente cuando careces de él. Entonces ves las cosas de una manera totalmente distinta. "¡Coño! ¡Que me han cambiado el mundo! No, no, no, a mí que me den el mío, que es mucho más bonito."

Cuando estás en casa de papá y mamá no tienes ni idea de cómo van las cosas. Les ves muy preocupados con lo suyo, con sus broncas y sus disgustos, y su preocupación por los telediarios y cosas que no comprendes (a saber, que esto lo escribía pensando en mi infancia, pero que visto lo visto, los jóvenes tirando a adultos de hoy en día deben de tener la misma mentalidad...). En la adolescencia ya como que te preocupa un poco más. "Estos padres que no hay quien los comprenda, gastándose la pasta en lavaplatos y yo no tengo ni para botellón, ni para camisolas del Breska (xD), cagüental."

En fin, que los menos decidirán ponerse a currar para no obligar a sus padres a cargar con sus caprichos. Y está el caso gracioso del que no da un palo al agua en bachiller y luego de flirtear un poco con el mundo laboral, pasa a sacar puros dieces y a matricularse en la universidad más cercana. Que de los papis se vive de puta madre. Si yo si pudiese haría lo mismo, seguramente, y eso que mi caso no es de los peores. Pero la cosa es que algunos nos vemos obligados a incorporarnos al mercado laboral aunque no queramos, y otros bueno, pues lo hacen porque están hasta los cojones de soportar las normas de sus padres.

Sales a estudiar, por ejemplo, como yo. Si te pasa como a mí, puedes notar poco a poco el efecto. Primero lo encuentras divertido, y hasta te sientes megaguay por estar currando. Luego ya como que te cansas. Pero bueno, como tus padres te ayudan a pagar la carrera, y como tienes la beca, pues ni tan mal. Ah amigo, pero ya cuando pierdes la beca, empiezas a tragar saliva, y tus padres, que luego en realidad te das cuenta de que no son tan malos, pasan de verte un año entero sufriendo en el curro como los anteriores. Así que al final te quedas en casa echando de menos tu carrera, tu facultad, tus fiestas, tu cultura, y tu gente... Pues nada, otra vez al tajo, pero esta vez es distinto. No trabajas para ayudar, trabajas porque si no lo haces, te quedas sin estudios universitarios. Y parece que no, pero ahí ya hay un gran salto. Luego te vas a un piso y coño, eso ya no es como el colegio mayor. Tus preocupaciones se multiplican por dos: Tiempo y dinero. Que estamos a mitad de mes y lo veo chungo para pagármelo todo: Pues a bajar de aquí y de allí, que esto no puede ser, y si no puedo pagarme copas pues no salgo, y así estudio un poquito más, o me tomo una cervecita delante de mi mapa aprendiendo geografía en plan casero. Y el tiempo, que es casi peor que el dinero. Porque ya me dirás cómo lo haces para ir a la facultad y comer, repasar en casa, sumándole el tiempo del transporte, la cena, y los segundos de ocio más las dos horitas que le dedico a mi pequeño. Pues claro, se me acumula el sueño. Que no quiero ni pensar como coño se las arreglan las mujeres trabajadoras con hijos. Ahí es cuando ambas líneas se cruzan. Todo tu tiempo, todo tu esfuerzo... ¿están realmente recompensados ganando 800 euros al mes?

Y ahí es a donde quiero llegar. Porque eso lo digo yo, que sé que si me quedo sin pasta, sin tiempo y sin carrera, mis padres me estarán esperando con los brazos abiertos. Pero qué pasa cuando dejas de trabajar para vivir (como hacías hasta ahora) para vivir para trabajar?

Pues pasa que te das cuenta de que te tienen bien cogido de los cojones, amigo. Que te das cuenta de que lo más grave que te puede pasar no es que no puedas comprarte el puto IPOD de las pelotas, ni siquiera que no tengas derecho a una educación con la que acceder a un trabajo. Es que te das cuenta de que si te ocurre algo grave no podrás tener acceso a la Salud, pero peor aún, que no podrás comer, y después de eso ya sólo te queda que te embarguen la casa y que el Estado te convierta en un desahuciado. "Ale, a la puta calle".

Para que luego digan que la prioridad es conseguir un pueblo sano, culto, trabajador, honrado y solidario. Hay que joderse.

Pues todo esto viene porque esta mañana, viniendo para la facultad, he visto a un hombre con un cartón en una glorieta, en el que ponía: "Urgente, necesito trabajar. En la construcción o algo parecido. Gracias por su solidaridad". Y me podéis decir que vago o su puta madre. Pues no. Ese tío buscaba trabajo, y hay que estar muy desesperado para hacerlo de esa manera. Me imaginaba a su hija muriendo de cualquier enfermedad extraña (o no tanto), a su mujer con algún tipo de minusvalía, o cualquiera de los dramas que hoy en día pueden encontrarse en cada casa de cada barrio. Mierda de sociedad.

Que me digan que existe la justicia. Que me digan que no existe tal presión y que la gente no se queja no por miedo a perder sus trabajos, sino porque están contentos con esta democracia nuestra. Que me digan que no existe la clase trabajadora. Que me digan que no existe la conciencia de clase trabajadora.

Mi abuelo nos decía siempre... "¡una guerra os daba yo!"

Bueno, pues: "Un trabajo os daba yo"

Hasta que no tengamos más que perder que las cadenas, queridos.


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