Condones

¿Cuándo nos libraremos de esta lastra? Va a decir el Papa al pueblo de Camerún que nada de condones, que mejor abstinencia.

¿Abstinencia? Ya, ya, no abstinencia total, dice de esa en la que sólo fornicas para tener hijos después del matrimonio ante los ojos de Dios. Así se arregla el tema del SIDA, que los condones no hacen más que empeorarlo todo, y a las cifras se remite.

Claro, que de los ya infectados NO DICE NADA, y yo me temo que ese viene a ser el problema real. Porque por más que se abstenga una jovencita de practicar sexo hasta después del matrimonio, si resulta que lo contrajo durante el embarazo, me temo que a su marido y seguramente a sus futuros hijos no les va a servir de nada.

Y lo peor es que encima tienes que callarte. No yo, sino los políticos,que tampoco tienen derecho a posicionarse ante unas declaraciones así. Ah, no, ¿entonces qué?

Había un hombre que tenía una doctrina.
Una doctrina que llevaba en el pecho (junto al pecho, no dentro del pecho),
una doctrina escrita que guardaba en el bolsillo interno del chaleco.
Y la doctrina creció. Y tuvo que meterla en un arca, en un arca como la del Viejo Testamento.
Y el arca creció. Y tuvo que llevarla a una casa muy grande. Entonces nació el templo.
Y el templo creció. Y se comió al arca, al hombre y a la doctrina escrita que guardaba en el bolsillo interno del chaleco.
Luego vino otro hombre que dijo:
El que tenga una doctrina que se la coma, antes de que se la coma el templo;
que la vierta, que la disuelva en su sangre,
que la haga carne de su cuerpo…
y que su cuerpo sea
bolsillo, arca y templo.







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