Hamlet o Quijote


"El homo sapiens lo es porque siempre piensa. Y porque piensa, compara. Y porque compara, se pone en movimiento. Los dueños de la luz alumbran y oscurecen franjas de la realidad en virtud de su interés. De ahí que siempre quieran escribir la historia. Negar la memoria de las luchas de ayer es dejar colgadas del vacío las peleas de hoy, condenándose a los pueblos al letargo. Negar las palabras que hablan de la memoria es negar la biografía de la humanidad y lastrar su futuro. Porque en la memoria reposa siempre un ejemplo para no aceptar sin más lo que existe. El ser humano ha llegado hasta aquí porque siempre hubo gente dispuesta a decir basta al privilegio. Se tardaron trescientos mil años en socializar el fuego, pero al final se compartió. Cuando se pierde de vista esta perspectiva, el presente se convierte en un instante aislado y sin referentes. Una vez negado el pasado, sólo queda dejar fuere de foco a las luchas del presente, aislándolas, estigmatizándolas, descalificándolas como obra de gentes fuera del tiempo y del mundo. La historia siempre ha estado poblada de opresores y oprimidos. Aun aceptando que forma parte del debate definir si existe izquierda y derecha es imposible negar que existen "los de arriba y los de abajo". Los primeros pugnando por mantener su privilegio. Los segundos, queriendo salir de su condición subalterna. No ha habido estrategia más eficaz para mantener el estado de las cosas que la fragmentación y el desarraigo. Letras sueltas que no forman palabras; palabras extrañas incapaces de comprender la realidad y dar cuenta de ella. Un "sálvese quien pueda" que salva a muy pocos. Y siempre la salida particular de los libros de "autoayuda". La solución está en la autoayuda colectiva.

En la nueva tragedia que se representa en el planeta, el coro, ese lugar colectivo de las tragedias griegas, está silenciado, y el espacio que se reservaba en el teatro del mundo al discurso colectivo ha sido usurpado por zonas comerciales y espacios para la publicidad. Parece haberse olvidado una verdad incontrovertible: el derecho a hablar palabras de transformación no es algo que se tiene, sino algo que se exige. Pero las palabras no están ayudando a la emancipación. Cuando los pueblos toman, desesperados, las calles, los discursos políticos hablan de ingobernabilidad. Cuando los pueblos sufren en silencio, su llando sordo y discreto no solventa nada, pero se puede hablar de sociedades gobernables. Para terminar de confundir las cosas, si los que protestan pertenecen a las clases medias o altas, las protestas se convierten en "revoluciones de colores". Palabras que justifican las desigualdades, palabras que paralizan.

El poder siempre se arropa: descarnado es intolerable, incluso cuando obra como un padre o una madre bondadosa. El homo sapiens, recordemos, lo es porque piensa. El rey, si aparece desnudo en público, pierde su sustancia poderosa. Para nombrar la desnudez del rey sólo hace falta alguien con ganas de hablar. Aunque sea un niño, como en el cuento. La magia de Don Quijote está en su diálogo permanente, que no es solamente con el bueno de Sancho, sino que es con todo el colectivo. Porque hablaba con los demás creía en la utopía. Hamlet, por el contrario, hizo su castillo en el monólogo. Por eso volvió su locura contra sí mismo. El neoliberalismo necesita pueblos hamletianos. La emancipación, más Quijotes."

Juan Carlos Monedero


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