Un sueño


De pronto me veo sumergida en el mar, en una playa gigantesca. Apenas hay olas y voy deslizándome bajo la superficie entre las rocas. De vez en cuando aparecen unas piernas sobre mí, y adivino lo que está diciendo su dueño: Es Él, pero no se dirige a mí. Le escucho hablando con alguien a quien pretende tomar el pelo. Le resulta sencillo porque es un personaje cómico (algo así como una vieja que canta Rock a la Virgen). Yo intento llamar su atención, pero él no sabe que estoy allí.

De pronto le pierdo de vista, y aparezco en la puerta de una casa, llamando al timbre.

Ella me abre la puerta. Lo primero que hago es cubrirme el rostro, pero ya no hay marcha atrás. Como Ël me había dicho que estaba en Salamanca, le pregunto al respecto; una mentira más. Nos sentamos en la cama a charlar y... resulta ser de agua...

Sé que nota en mi cara lo sexual que me resulta todo aquello, pero ella se hace la tontita, se levanta, busca algo en su armario... Y veo ante mí su culo perfecto apretado bajo el pantalón... me entra un escalofrío y aprieto la cara contra la almohada. Cuando la levanto, veo que se ha cambiado de ropa; ahora lleva un pantalón "pirata".

Se sienta en el suelo a un costado de mi cama, y yo me echo un poco más cerca, para seguir charlando. Me está contando algo sobre las amigas con las que ha quedado, pero ya no puedo aguantar más y alargo mi mano hacia su pelo... acaricio su cuello, y me acerco lentamente para besarla. Aunque al principio parece que se resiste, acaba por ceder. Yo estaba acojonada pensando que me deboraría, y sin embargo apenas se mueve.

Mientras la beso acaricio su cuello, sus pechos, sus piernas... Su tripa y desciendo lentamenta hacia su sexo, con una leve caricia. La escucho suspirar profundamente; sé que quiere más.

Intento desabrochar sus pantalones, pero no me deja, así que meto una mano bajo el pantalón como puedo. Apenas puedo moverla, pero me las arreglo para acariciarla, para aumentar su deseo... "Siento advertirte que mi clítoris queda lejos de ahí". Me entra la risa, porque sé que en el fondo, aunque intenta hacerse la dura... se derrite. Le levanto la camisa y hundo mi cabeza entre sus tetas; la aspiro, la bebo, juego con mi lengua en sus pezones, los muerdo... Consigo quitarle los pantalones y siento en mi mano lo húmeda que está. Sigue intentando resistirse, pero estoy decidida a hacer que se coma su orgullo. Hago una parada en su ombligo para dar ventaja a su imaginación. Beso su cintura y... desciendo. Su olor penetra en mí sin compasión. Siento que espera, y comienzo. Juego con mi lengua con toda la dulzura y eroticidad que soy capaz de expresar. De vez en cuando mueve sus piernas, miro hacia arriba y la veo concentrada, acariciándose, agarrando mi pelo o asiendo con fuerza las sábanas.

Su respiración agitada me advierte de que va a llegar al orgasmo, y por primera vez la oigo gemir. Me siento poderosa. La estoy haciendo volar... tengo en mi boca el centro de su vida en ese instante, y sé que no se separará de mí bajo ningún concepto. He conseguido vencerla. La siento desplomarse sobre la cama, como queriendo hundirse hasta el infinito. En silencio, me acuesto a su lado, coloco su cabeza en mi pecho y paso una pierna sobre las suyas mientras le acaricio el pelo. Sé que ambas somos conscientes de que he ganado la batalla, pero quisiera saber qué está pensando realmente...

Sueño a todas horas...

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