Amor emancipado

LLegó un momento en que mi amor por ti se hizo tan inmenso, que se emancipó de mi pecho.



Y ahora vive por sí mismo. Él solo se vale, y yo no soy quien para ordenarle que se extinga, ¿entiendes? Me llama de vez en cuando, aún cuando hace meses que tú no me llamas. Su existencia es tan natural como el amanecer. O como el atardecer, según como esté de humor. No sé si me explico...

Supongo que por eso puedo vivir sin ambos.


Como todos los sentimientos, es algo ridículo y absurdo. Sin más.

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Sueño a todas horas...

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